Entonces comprendió Jesús que vino traído al engaño como se lleva al cordero al sacrificio, que su vida fue trazada desde el principio de los principios para morir así, y, trayéndole la memoria el río de sangre y sufrimiento que de su lado nacerá e inundará toda la tierra, clamó al cielo abierto donde Dios sonreía, Hombres, perdonadle porque él no sabe lo que hizo- El evangelio según Jesucristo.
Cuando un ateo decide contar su propia visión de la vida de Jesucristo pueden ocurrir diferentes situaciones. Dependiendo de quién sea el susodicho ateo, por supuesto, que así como hay de todo en la viña del Señor, así también lo hay en las otras viñas. Se puede dar la eventualidad que algún presidente adicto a las blasfemias nos venga a contar en medio de un discurso, Jesucristo, es comunista, de esas visiones políticas que pretenden enmendar errores solo porque está el nombre del Rey involucrado.

Lo otro que puede ocurrir, y es lo que nos ocupa el día de hoy en la primera entrada de este intento de blog, es que venga una mente brillante y tenaz a contarnos cómo supone él que Jesucristo vivió en esta tierra, desde una visión que supone que Jesús y Jehová son puros mitos israelítas. Hay que tener en cuenta, que dicha mente brillante, pertenece a uno de los mejores escritores que vivió en nuestro tiempo, don José Saramago. El libro en cuestión, por supuesto es El Evangelio según Jesucristo. A ver, por dónde podemos empezar. Saramago ha probado ser un ateo no convencional, no de los que niegan la a Dios y niegan los valores y todo lo que es bueno, sino como alguien para quien el ateísmo es poner la esperanza en el hombre, Saramago escribe historias que prueban la crueldad humana para mover a la humanidad hacia la bondad, sus novelas son apuestas por un hombre que está dispuesto a enmendar el camino de sangre que llevamos recorrido hasta hoy (Ensayo Sobre la Ceguera, su libro más brutal, nos lleva a esa reflexión); por eso no es de extrañar que El Evangelio nos muestre a un Jesús humano, hecho de carne, con dudas sobre la promesa que Dios le hizo en contra de su voluntad. El libro va más o menos así, José y María se enteran de que el primogénito viene en camino y que fue concebido por la vía natural, el niño nace en Belén, y sobrevive a la matanza de los inocentes, pero la muerte de los pequeños queda como un remordimiento en la mente de José para toda la vida y después de su muerte, el pequeño Jesús de apenas trece años hereda la culpa de su padre. Jesús deja el hogar, vive una temporada con el diablo, solo para descubrir que Dios le apartó y mezcló su simiente con la de José para engendrarlo. Dios le hace saber el plan de la crucifixión y del cristianismo, pero no como un plan de redención, sino como un plan egoísta. Saramago no falla en describir a Dios como imagen de la iglesia contemporánea, ruin, egoísta y soberbio. Jesús muere, y al tiempo que muere ve las miles de muertes que el cristianismo causaría a través de miles de años de historia.
La novela, hay que reconocerlo, es un admirable ejercicio de ficción histórica. Saramago se informa para escribir, por lo que sus novelas son sumamente cuidadas. Por otro lado, tiene la característica, el toque personal de obligar a pensar al lector en cada frase. Así como en la vida, en las historias del portugués todo va ligado, todo tiene un significado. No es un libro para cualquiera, eso sí, porque confunde. Recomendaría primero leer los verdaderos Evangelios (los de La Biblia, con mayúscula) antes de leer el evangelio de Saramago.

En lo personal, considero que todo cristiano debería leer este libro, pero una vez esté preparado, cimentado en la Biblia por lo menos en lo más fundamental. Saramago no intenta convencer a nadie. Él mismo estaba convencido que si Dios existe, lo más seguro es que no se interese por nosotros, por eso escribe, Dios es tanto más Dios Cuánto más inaccesible resulte. Resulta irónico que la iglesia católica en Portugal lo acusara públicamente, al punto que Saramago prefirió pasar el resto de su vida en España.
Los que queramos vivir para Dios no podemos olvidarnos de los extraviados. Hay mil personas que no van a creer en Jesús si los llamados cristianos son intolerantes, hipócritas. La novela de Saramago, más que una blasfemia, es un llamado de atención, Dios dice, Me están haciendo quedar mal, hijos, yo quiero perdonar pero ustedes quieren condenar.